jueves, 24 de mayo de 2012

Noam Chomsky

"El propósito de la educación es mostrar a la gente cómo aprender por sí mismos” pero ese “cómo aprender por sí mismo” debe ser interpretado como de exclusivo interés del investigador o de quien adquiere nuevos conocimientos, en otras palabras, cada aprendiz asume la responsabilidad de sus propios logros con el que indica hacia dónde quiere llegar con cada cosa que aprenda.
Chomsky manifiesta lo lamentable: “acatar órdenes y aceptar estructuras sin cuestionarlas”; la generalizada resignación. El autor justifica su análisis, en “La crisis de la democracia”. Situación que se denominó de esa manera, según estudio realizado en la década de los años sesenta en los Estados Unidos, el cual profundizó la excesiva influencia que tenía la democracia, donde los estudiantes de diversas escuelas,universidades e iglesias se estaban volviendo demasiado libres e independientes, y fue entonces donde personas educadas, descritas por el autor como “liberales internacionalistas”, junto a determinadas personalidades de la sociedad de la época, opinaban que la educación escolarizada debía ser modificada para orientar el sistema educativo, a fin de ejecutar un mejor control sobre las actuaciones de los jóvenes, ejerciendo en ellos mayor adoctrinamiento y mayor formación vocacional. Al respecto, opina Chomsky, la educación adoctrinada generó consecuencias negativas en el sistema educativo llevado a cabo en escuelas y universidades de los Estados Unidos, ya que en las primeras, se entrenaba a los jóvenes para pasar los exámenes o para ejercer una investigación dirigida, que a modo de ver de quien escribe, no es voluntaria, ya que va destinada a cumplir con un contenido programático, y en concordancia con la opinión de Chomsky, hoy día se observa que en pregrado ese vicio se ha extendido a tal extremo que los estudiantes se preocupan por cumplir con un requisito, el de presentar una prueba, sin importar si están aprendiendo para consigo mismo.

miércoles, 16 de mayo de 2012



La dependencia de las personas de la televisión es el hecho más destructivo de la civilización actual.
Robert Spaemann.

domingo, 13 de mayo de 2012

Es necesario que se cree conciencia social,
es necesario que la gente tenga noción del sistema.
Pero es más necesario definir los conceptos antes de hablar,
como la idea de lo popular.

¿Sigue vivo el 15/M español?

"No somos mercancía en mano de políticos y banqueros". Bajo este lema, unas 130.000 personas se manifestaron en toda España para protestar contra un sistema que consideraban que les daba la espalda en pleno contexto de crisis económica. Era un soleado 15 de mayo, y de ahí tomaría el movimiento su nombre.

 
Un año después de la manifestación que desencadenó la “Spanish revolution” y con los continuos recortes del Gobierno como telón de fondo, el movimiento de los indignados celebra su aniversario. Menos masivo y mediático, ¿sigue vivo el 15/M? ¿Cuáles han sido sus aportes?
“El 15/M es un punto de inflexión con el cual hay que contar para hacer el cambio, pero no es el cambio”, indica a BBC Mundo el sociólogo de la Universidad Complutense de Madrid, Marcos Roitman.
La periodista Patricia Hornillos cree que, aunque los medios tradicionales no informen de ello, el 15/M sigue en las calles y “hay que salir ahí para comprenderlo”. Para ella, se trata de “un cambio de actitud” cuyo mayor logro ha sido “romper la falta de comunicación entre personas cercanas, la apatía y el individualismo mal entendido, y articular distintas luchas de manera solidaria”.

La microciudad que sembró la semilla

“No somos mercancía en mano de políticos y banqueros”. Bajo este lema, unas 130.000 personas se manifestaron en toda España para protestar contra un sistema que consideraban que les daba la espalda en pleno contexto de crisis económica. Era un soleado 15 de mayo, y de ahí tomaría el movimiento su nombre.
Las apenas treinta personas que decidieron espontáneamente acampar en la céntrica plaza madrileña del Sol al finalizar la manifestación se convirtieron en cientos después de que la policía desalojara a las primeras y así, en el corazón de la capital, surgió una microciudad autogestionada y asamblearia que pronto se extendería a otros lugares del país y del mundo.
“Hasta que el New York Times no publicó en portada la foto de las concentraciones masivas, los grandes medios de comunicación españoles no dieron relevancia al movimiento”, considera Hornillo, quien ha cubierto el 15/M desde sus inicios.
Andrea Raboso, de 24 años y miembro de la organización Juventud Sin Futuro, recuerda aquellos días con emoción: “El 15/M mostró que la política no es votar cada cuatro años, sino que la sacó a la calle, al debate entre la gente. Solo a diario y organizándote se pueden cambiar las cosas”.

De la indignación a la acción

Después de que las tiendas de campaña se plegaran y abandonaran las plazas españoles, el 15/M se descentralizó a las asambleas de barrios, ciudades, universidades y centros de trabajo. La victoria de los partidos conservadores en todas las elecciones posteriores no ahogó la esperanza del movimiento.
Desde entonces, la paralización de desahucios, los movimientos vecinales contra los controles de identidad policiales a personas extranjeras, las acciones contra la privatización del agua y los recortes en el Estado de Bienestar en sanidad, educación y asuntos sociales, se han nutrido de la mayor movilización en España.
Aunque la mayor parte de las peticiones generadas en torno al 15/M no se han plasmado en las políticas públicas llevadas a cabo por el gobierno, Roitman recalca que el movimiento “ha puesto sobre la mesa debates que no se querían discutir y ha intervenido en la agenda porque ha obligado a referirse a ello”.
De las dieciséis propuestas que realizó el movimiento en mayo del año pasado, se ha conseguido la dación en pago para las hipotecas, impulsar un borrador de la ley de acceso a la información pública, la nacionalización de algunas cajas de ahorros así como la reforma de las condiciones de trabajo de la clase política.
Sin embargo, muchas de ellas han sido desoídas por la clase política. Es el caso del refuerzo de la educación y la sanidad públicas, la reforma fiscal, el cambio de la ley electoral, la desvinculación entre Iglesia y Estado, la abolición de algunas leyes que consideraban discriminatorias como la de extranjería, la condena de la corrupción a través de las leyes, la recuperación de empresas públicas privatizadas y el cierre de centrales nucleares y la promoción de energías renovables, entre otras.
La clase política se ha mostrado en general bastante cauta a la hora de valorar el movimiento. No ha sido el caso de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que consideraba en su cuenta de twitter que tras el concepto de democracia directa “se puede esconder un golpe de Estado”. “Bajo la apariencia de inocentes movilizaciones que se pretenden formas de democracia directa se esconde la deslegitimación de nuestro sistema representativo”, señaló en otra ocasión.
En esta línea, para el actual ministro de Cultura, José Ignacio Wert, el éxito del 15/M, al que calificó de radical y reaccionario, ha sido “notablemente exagerado”. En su libro “Los españoles ante el cambio”, publicado antes de ocupar su cargo actual, apunta que el movimiento es “una mezcla de socialismo utópico, radicalismo político y supino desconocimiento de que en la vida social las ambiciones y los recursos tienen que ir de la mano”.

Recortes y protestas

Con más de cinco millones de personas desempleadas y más de la mitad de los jóvenes sin trabajo, la capacidad adquisitiva de los españoles desciende por momentos y las redes familiares se han vuelto imprescindibles para sobrellevar la crisis. Actualmente, 1,7 millones de hogares tiene a todos sus miembros en paro.
Los viernes en España ya no marcan sólo el inicio del fin de semana sino de nuevas limitaciones en el presupuesto estatal. El presidente, Mariano Rajoy, anunció que hasta el final de la legislatura se producirían todo tipo de recortes para paliar el déficit público del país, tarea encargada desde la Unión Europea, lo que le ha valido la denuncia ante Naciones Unidas de diversas ONG españolas que alertan del recorte de derechos sociales que se están produciendo en el país.
Esta situación ha llevado a que prácticamente todas las semanas se organicen concentraciones y manifestaciones, en protesta por unas u otras medidas.
En opinión de Raboso, los anuncios de reforma del código penal, que calificaría la resistencia pasiva y pacífica como atentado contra la autoridad, “son un instrumento para desmovilizar a la población y acabar con todo movimiento de contestación”.
Distintos participantes del movimiento, que se ha destacado por su carácter pacífico, han considerado que la medida obedece a “una estrategia del miedo” mientras que el Sindicato Unificado de Policía se ha manifestado abiertamente en contra de equiparar ambas.
Según un censo provisional elaborado por la Comisión Legal del 15/M, hasta enero de 2012 hubo 75 personas detenidas en movilizaciones, cuatro en desahucios, 33 sanciones administrativas, 114 identificadas en ocupaciones de viviendas vinculadas al movimiento y cinco casos de juicios de faltas.
Sin embargo, advierten de que estas cifras pueden representar sólo un 10% del total.
Este sábado, día en que se desarrolla la manifestación principal, un millar de agentes policiales se desplegarán en los aledaños de la plaza de Sol para evitar que se repitan las acampadas. Sólo en la boda del Príncipe Felipe y Letizia Ortiz se ha dado una concentración de policías de esta magnitud.
 
Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2012/05/12/%C2%BFsigue-vivo-el-15-m-espanol/

"El 15-M es emocional, le falta pensamiento"

Zygmunt Bauman advierte del peligro de que la indignación termine evaporándose - El padre de la 'modernidad líquida' publica un nuevo ensayo en forma de 44 cartas.

Zigmunt Bauman, el filósofo y sociólogo polaco famoso por su concepto de la modernidad líquida, tan fértil que ha sido aplicado al amor (líquido), al arte (líquido), al miedo (líquido), al tiempo (líquido) y así hasta cualquier cosa, publica el ensayo 44 cartas desde el mundo líquido (Paidós). Además, el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010 ha estado en Madrid para pronunciar una conferencia en el Matadero bajo el título ¿Tiene futuro la solidaridad? El sábado por la tarde, a la misma hora de la manifestación internacional de los indignados, mantuvimos una charla en un hotel a menos de 100 metros de la plaza de Atocha donde, entre la multitud, ya no cabía un alfiler.
Le pregunto a este profesor emérito en la Universidad de Leeds (Inglaterra) si le parece que estas grandes manifestaciones masivas, pacíficas y tan heterogéneas lograrán combatir los abusos de los mercados, promover una democracia real, reducir las injusticias y, en suma, mejorar la equidad en el capitalismo global, pero, como profesor que es, no responde a la cuestión de un solo golpe.
En su parecer, el origen de todos los graves problemas de la crisis actual tiene su principal causa en "la disociación entre las escalas de la economía y de la política". Las fuerzas económicas son globales y los poderes políticos, nacionales. "Esta descompensación que arrasa las leyes y referencias locales convierte la creciente globalización en una fuerza nefasta. De ahí, efectivamente, que los políticos aparezcan como marionetas o como incompetentes, cuando no corruptos".
"El movimiento del 15-M trataría de suplir la falta de globalización de la política mediante la oposición popular". ¿Una oposición eficaz? En opinión de este sabio de 86 años, el efecto que puede esperarse de este movimiento es "allanar el terreno para la construcción, más tarde, de otra clase de organización". Ni un paso más.
Bauman califica a este movimiento, como es bien evidente, de "emocional" y, en su parecer, "si la emoción es apta para destruir resulta especialmente inepta para construir nada. Las gentes de cualquier clase y condición se reúnen en las plazas y gritan los mismos eslóganes. Todos están de acuerdo en lo que rechazan, pero se recibirían 100 respuestas diferentes si se les interrogara por lo que desean".
La emoción es (¿cómo no?) "líquida". Hierve mucho pero también se enfría unos momentos después. "La emoción es inestable e inapropiada para configurar nada coherente y duradero". De hecho, la modernidad líquida dentro de la cual se inscriben los indignados posee como característica la temporalidad, "las manifestaciones son episódicas y propensas a la hibernación".
¿Se necesitaría un líder acalorado? ¿Varios líderes temperamentales? "El movimiento no lo aceptaría puesto que tanto su potencia como su gozo es la horizontalidad, sentirse juntos e iguales, lo que, en importante medida, les niega el superindividualismo actual". La superindividualidad (de la modernidad líquida) "crea miedos, desvalimientos, una capacidad empobrecida para hacer frente a las adversidades".
El estrés es la enfermedad que acompaña a esta sevicia. "Las gentes se sienten solas y amenazadas por la pérdida del empleo, la disminución del sueldo, la dificultad de adaptación al riesgo. El estrés es corriente entre los parados pero también en los empleados, acosados por los cierres y despidos, las prejubilaciones o los salarios cada vez más bajos. En Estados Unidos el estrés produce tantos daños económicos como la suma conjunta de todas las demás enfermedades". Las bajas laborales por estrés llegan a costar, dice Bauman, 300.000 millones de dólares (216.600 millones de euros) al año y la cifra no deja de crecer.
¿Llegará todo esto a provocar un giro en el sistema, un colapso o algún cambio sustantivo? Su respuesta es que, en estos momentos, prefiere hablar de "transición" y no de "cambio". Necesitaría hechos más netos para pronunciarse sobre el alcance de los actuales trastornos. "Antes, hacía falta mucho tiempo para preparar unas protestas masivas como las del 15-M, pero hoy las redes sociales permiten enormes concentraciones en muy poco tiempo". Pero volvemos a lo mismo: de igual manera que se concentran y actúan con velocidad, muy poco después se detienen.
El movimiento crece y crece pero "lo hace a través de la emoción, le falta pensamiento. Con emociones solo, sin pensamiento, no se llega a ninguna parte". El alboroto de la emoción colectiva reproduce el espectáculo de un carnaval que acaba en sí mismo, sin consecuencia. "Durante el carnaval todo está permitido pero terminado el carnaval vuelve la normativa de antes".
Puede decirse, declara el profesor, que "nos hallamos en una fase especialmente interesante, como en un laboratorio de acción social nuevo". Tarde o pronto la crisis terminará y, sin duda, las cosas serán diferentes pero ¿de qué modo?
"No me pida que sea profeta", implora Bauman. "En algunos lugares, no en todos, el movimiento ha logrado conquistas importantes pero no es extensible a todos los países". Lo líquido sigue siendo válido para la previsión del porvenir. La modernidad líquida se expresa, obviamente, en su falta de solidez y de fijeza. Nada se halla lo suficientemente determinado. Ni las ideas, ni los amores, ni los empleos, ni el 15-M. Por eso teme que tal arrebato acabe también, finalmente, "en nada". No es seguro, pero siendo líquido, ¿cómo no pensar en la evaporación?

fuente:  http://elpais.com/diario/2011/10/17/cultura/1318802401_850215.html